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El Real Decreto 1006/1985 que regula la relación de los deportistas profesionales, en su artículo 9 define la jornada de las personas deportistas de la manera siguiente:

Art. 9. Jornada.

Uno.–La jornada del deportista profesional comprenderá la prestación efectiva de sus servicios ante el público y el tiempo en que esté bajo las órdenes directas del club o entidad deportiva a efectos de entrenamiento o preparación física y técnica para la misma.

Dos.–La duración de la jornada laboral será la fijada en convenio colectivo o contrato individual, con respeto en todo caso de los límites legales vigentes, que podrán aplicarse en cómputo anual.

Tres.–No se computarán a efectos de duración máxima de la jornada los tiempos de concentración previos a la celebración de competiciones o actuaciones deportivas, ni los empleados en los desplazamientos hasta el lugar de la celebración de las mismas, sin perjuicio de que a través de la negociación colectiva se regule el tratamiento y duración máxima de tales tiempos

Este último apartado, y ante la teoría que se puede desprender de su lectura, que todos los contratos temporales en el deporte son a tiempo completo no resulta así, ni mucho menos. De hecho, nos estamos encontrando, a pesar de las reformas laborales, y la idiosincrasia de estas relaciones laborales  a deportistas con jornadas laborales de más de 50 horas semanales a tenor de lo que dice el apartado 3 de este artículo, bajo la premisa de contratos a tiempo parcial.

Lo que advierto de esta grave circunstancia, y que, puestos a denuncia en la inspección de trabajo, en estos momentos que el Ministerio ha emprendido una campaña para controlar las horas trabajadas en estos contratos parciales, que, a tenor de lo que sigue vigente en este artículo, poco o nada pueden hacer.

Y todo ello a pesar de lo que el propio Ministerio de Trabajo está postulando en relación a reducir las jornadas laborales. Resultando curioso, si esto no se modifica que en el deporte nos encontramos con tiempos parciales, que no pueden ser denunciados, en base a este punto 3, porque esta norma sólo está pensada sobre supuestos de contratos  a tiempo completo. Una realidad que sólo se da en un 10% de la población trabajadora en su condición de deportistas profesionales. Provocando una situación de agravio y de discriminación, que, como se puede comprender, dada la situación de brecha en la que sigue sumida el deporte, se perpetúa en las mujeres deportistas o en deportistas con ligas poco desarrolladas. Con la consecuencia que acarrea de menos cotización y de vulneración de su concepto laboral.

Las cifras en España, reconocen que en septiembre de 2023 había 2.972.276 afiliados a la Seguridad Social con contratos a tiempo parcial. Más de dos tercios (el 67,53%) son mujeres, en concreto 2.007.069 del total de los trabajadores a tiempo parcial en nuestro país. 

De esta manera, son muchas vidas laborales que seguimos observando en estos/as deportistas en las que aparecen parcialidades abusivas, si contásemos los días de partido o desplazamientos como jornada, y teniendo en cuenta que no tienen convenio colectivo que pudiera corregir esta situación. Y lo más grave de todo ello, ante esa no reforma, que aun denunciando no se puede contabilizar como horas trabajadas, lo que supone restarle a esta persona trabajadora en torno a 8 o 10 horas semanales (teniendo en cuenta, además, que en muchos casos, son largos desplazamientos).

Cuando algunas abogamos por la laboralización nos estamos refiriendo a esto, a no dejarse sucumbir por la especialidad del ámbito deportivo, en detrimento de los derechos laborales.

A lo que hay que añadir la sustracción, incluso, del artículo 34.9 E.T., referido al registro horario – teniendo en cuenta que dicho registro se aplica a la totalidad de trabajadores/as, dentro del ámbito del artículo 1 ET. Por lo que en este aspecto, al ser una relación laboral, nos guiamos por lo que a los efectos dice el artículo que regula la jornada del referido RD 1006/1985, pero si lo hacemos, sin filtros, y sin otra consideración estaremos cometiendo un agravio de estos trabajadores, incompresiblemente, con el resto de los otros trabajadores, y anulando las conquistas sociales, y participando en una situación de “sometimiento” impropio de un país que lucha por unas mejoras laborales constantes. Y lo que es peor, referido a personas trabajadoras con contratos a tiempo parcial, y en situaciones de falta de convenios colectivos, y escasos reconocimientos laborales. Adentrándonos en un abuso del derecho, porque esa ilimitación “suigéneris de la jornada”, ni siquiera está compensada de manera proporcionada ante esa mayor exigencia de tiempo de trabajo – por lo que dice el art.9.3 RD1006/1985 de 26 de junio, teniendo en cuenta que tampoco sería o de dudosa aplicabilidad el artículo 12.4 del E.T- .

A lo que hay que añadir que el desplazarse fuera del centro de trabajo habitual, cosa que ocurre los fines de semana que tocaría jugar fuera del campo propio,  no entraría en la jornada laboral, tampoco sería predicable de un tipo de registro, que, en este caso, debería ser documentada por parte de la propia persona trabajadora. De ahí, que como abogada siempre recomendemos a los y las deportistas que guarden a buen recaudo el programa de entrenamiento y de desplazamientos.  Y más teniendo la exigencia legal que los registros de las jornadas parciales han de permanecer a disposición, en el sentido de que sea posible acceder a los mismos en cualquier momento en que se soliciten por los trabajadores, sus representantes o la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, garantizando el empresario su cumplimiento, que será coherente con el sistema de registro utilizado.

Fdo. María José López González

Abogada