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El nuevo ‘Reglamento sobre Agentes de Fútbol’ de FIFA es un nuevo marco jurídico con el que se pretende, y en eso la propia FIFA ha trabajado con FIFPRO, como asociación mundial de sindicatos de futbolistas profesionales, ordenar una actividad que en algunas latitudes ha servido para monopolizar el mercado, creando una situación de indefensión para el y la futbolista.

En este sentido, resultan esclarecedoras las cifras que se han pagado en concepto de comisiones a agentes que han participado en traspasos internacionales, en la última década en torno a 3.500 millones de dólares. Monetariamente, estos datos lo dicen todo. Y lo que está detrás de todo ello es un mercado muy desigual según qué latitudes. De ahí que, como se supone, al ejercer FIFA su acción sobre un mercado mundial, también ha de establecer una regulación en la previsión de este tipo de marco internacional.

¿En qué cuestiones hemos incidido los sindicatos de futbolistas? En aquellas que han supuesto un monopolio y una desventaja en una relación cliente/agente. En aquellas cuestiones en las que se ha producido el abuso más flagrante a la hora de pagar las comisiones, llegando hasta el 30% o 50%, y en los casos de la durabilidad de los contratos -más allá de la relación intuitu personae-, que es clave en este tipo de contratos y en los que tiene que ver con la imposibilidad material del/la jugador/a a la hora de intervenir directamente en la negociación

Y otra cuestión, quizás más importante, en la que hemos trabajado los sindicatos, tratar de regular determinados requisitos para que en un negocio de miles de millones y en un mercado desregularizado, establecer unos mínimos requisitos -jurídicos y éticos- en una actividad que, somos conscientes, monopoliza el mercado, y mercantiliza en exceso lo que pueden ser decisiones personales y profesionales, más allá del efecto único del negocio.

Es la diatriba en la que se mueve este mundo del fútbol, el negocio que quiere ser el deporte. Obviando que en este escenario están los y las futbolistas, que deben ser protegidos/as bajo el paraguas del derecho laboral como trabajadores/ras que son y teniendo en cuenta el contexto mundial.

El registro de los/as agentes, así como sus transacciones, no es un mero ejercicio de control del mercado, es un ejercicio de transparencia frente a actividades contractuales que afectan a terceros, y que, por datos conocidos, tienen incidencia en las carreras de los y las deportistas.

Como secuela tenemos muchos ejemplos de contratos que se han frustrado en el último momento y que han afectado a las carreras, cortas, de muchos/as futbolistas. Por ello, debemos ser vigilantes ante la situación de preeminencia de estos/as profesionales y que afecta a las carreras de estos/as deportistas. Y más teniendo en cuenta que dentro del derecho laboral común, los/as agentes son operadores atípicos que influyen en exceso a la hora de condicionar, por causas estrictamente económicas, el futuro de muchos y muchas futbolistas

Tenemos que preservar al máximo la libertad del/la futbolista frente a otro tipo de intereses. A aquellas personas que siempre apelan al libre mercado, yo les diría que esa liberalidad tiene su fuerza en el libre consentimiento del/la jugador/a frente a otros tipos de intereses. Y si eso no lo protegemos, no estamos protegiendo la principal máxima, que es la libertad del/la deportista de firmar o no por uno u otro club.

De hecho, en este escenario sería conveniente apelar en este contexto mundial a lo que dice la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en relación a sus principios generales y contratación equitativa, entre los cuales está la diligencia debida para que esa contratación no sea consecuencia de otra decisión que no sea la del trabajador/a.

En otro punto se señala que todos esos gastos conexos que afectan a esa contratación deben ser transparentes, de ahí la importancia que la reglamentación FIFA dé por hecha esa necesidad de estar registrados en una plataforma. No es más que una consecuencia de la aplicación de estos principios de la OIT en un intento de romper con situaciones de control que anulen la decisión soberana del y la futbolista. Lo deja bien claro esta organización cuando dice que se deberán tomar medidas para velar por la claridad y transparencia de los contratos de trabajo dentro del marco de los ‘Principios generales y directrices para la contratación equitativa y definición de las comisiones de contratación y los gastos conexos’, documento de la OIT elaborado en 2019.

Hemos de tener en cuenta, por último, que se trata de carreras profesionales breves, por lo que ser muy vigilantes para que esa carrera sea estable y no sea causa-efecto de la voluntad de una persona que no es el/la propio/a deportista. Este debe ser el objeto principal del ‘Reglamento sobre Agentes de Fútbol’ de FIFA.

María José López González

Codirectora de la Asesoría Jurídica de AFE